Aprende a dibujar

15,00  IVA Incluido

Álbum ilustrado

Mamá dice que no raye la pared, pero estoy en edad en la que todo es un lienzo: las paredes, los sillones, los brazos, las piernas y los amigos. Mamá no ve, como yo, un mundo de colores que tengo que pensar en cómo ordenarlos para formar paisajes. Mamá no ve que la tapa del azúcar se vuelve una bailarina y el mantel es un palacio para que ella baile el Cascanueces. Entonces, me da un papel, resignada, y con mis amigos, los juguetes, que me ayudan a sostener el lienzo en blanco de mi vida, empiezo a llenarlo con azules, rojos y tornasoles. Daffy no me deja sola, me apoya con sus ladridos y quiere pintar conmigo y por eso, casi siempre termina siendo un lienzo más. Terminamos llenando a nuestros amigos, pero si son colores oscuros, debemos volverlos a limpiar porque el amor es cuidarnos. Aprender a dibujar es un oficio cansado, a veces viene Jazz a maullar conmigo y juntos tomamos una siesta donde conozco nuevos amigos de ese planeta lejano que tenemos en el interior. Marti, con sus ojos, me da consejos sobre otros colores: translúcidos, brillantes, desconocidos. Además, aprendo que las flores tienen formas distintas cuando se viaja en dragón o cuando uno viaja en libélula. Todo tiene que ver con la luz y el dragón tiene más luz, aunque la libélula vaya más rápido. Al despertar, me doy cuenta que la única forma en que mi mundo exista es traerlo a ese lienzo blanco que me acaban de regalar, que, en realidad, es un mapa para no olvidar el camino de vuelta para cuando seamos adultos y no podamos ver el mundo de colores y necesitemos escapar.

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Promociones 2- Agosto 23- vertical marcapaginas

    Título del catálogo infantil de febrero del 2025 

    Tapa dura

    ISBN: 978-84-1060-401-8

    Ilustrado a todo color

    36 páginas

    Tamaño: 17 cm x 24 cm

    Sinopsis  

    Mamá dice que no raye la pared, pero estoy en edad en la que todo es un lienzo: las paredes, los sillones, los brazos, las piernas y los amigos. Mamá no ve, como yo, un mundo de colores que tengo que pensar en cómo ordenarlos para formar paisajes. Mamá no ve que la tapa del azúcar se vuelve una bailarina y el mantel es un palacio para que ella baile el Cascanueces. Entonces, me da un papel, resignada, y con mis amigos, los juguetes, que me ayudan a sostener el lienzo en blanco de mi vida, empiezo a llenarlo con azules, rojos y tornasoles. Daffy no me deja sola, me apoya con sus ladridos y quiere pintar conmigo y por eso, casi siempre termina siendo un lienzo más. Terminamos llenando a nuestros amigos, pero si son colores oscuros, debemos volverlos a limpiar porque el amor es cuidarnos. Aprender a dibujar es un oficio cansado, a veces viene Jazz a maullar conmigo y juntos tomamos una siesta donde conozco nuevos amigos de ese planeta lejano que tenemos en el interior. Marti, con sus ojos, me da consejos sobre otros colores: translúcidos, brillantes, desconocidos. Además, aprendo que las flores tienen formas distintas cuando se viaja en dragón o cuando uno viaja en libélula. Todo tiene que ver con la luz y el dragón tiene más luz, aunque la libélula vaya más rápido. Al despertar, me doy cuenta que la única forma en que mi mundo exista es traerlo a ese lienzo blanco que me acaban de regalar, que, en realidad, es un mapa para no olvidar el camino de vuelta para cuando seamos adultos y no podamos ver el mundo de colores y necesitemos escapar.

    Autor

    María de Lourdes Guayasamín Jativa (escritora e ilustradora)